Acerca de Nosotros
En AltaAltares Encendidos nació en el año 2019, en medio de un tiempo de búsqueda y desafío dentro del hogar del pastor Mauro Da Silva. La familia atravesaba una fuerte crisis económica que afectaba su paz, su ánimo y su estabilidad. Fue allí, en ese proceso íntimo y profundo, donde Dios comenzó a encender una llama: la necesidad de volver al altar familiar, a la oración, a la dependencia total del Espíritu Santo.
Ese pequeño fuego creció.
Y en 2020, cuando una pandemia golpeó al mundo entero y en Argentina los templos fueron cerrados por ley, Dios habló con claridad al corazón del pastor Mauro: “Levanta altares en los hogares”. En un tiempo donde muchas iglesias estaban paralizadas, Altares Encendidos se transformó en un ministerio que fortaleció la fe, reavivó la adoración en familia y sostuvo espiritualmente a centenares de hogares que necesitaban una palabra, una guía y un refugio.
Uno de los lugares donde esta llama cobró mayor fuerza fue la provincia de Córdoba, donde cientos de iglesias abrieron sus puertas —y sus corazones— para recibir la enseñanza y el mover de Altares Encendidos. El pastor Mauro, sirviendo fielmente en la Iglesia del Puente junto a su pastor Pedro Sebastián Ibarra, encontró allí un terreno fértil donde este ministerio también dejó una huella profunda.
Desde entonces, Altares Encendidos no dejó de crecer.
Lo que comenzó como una búsqueda personal dentro de una familia se convirtió en un movimiento espiritual que sigue impactando hogares, iglesias y ciudades. Hasta el día de hoy, miles han sido fortalecidos por la visión de levantar altares en casa, mantener el fuego del Espíritu ardiendo y restaurar la presencia de Dios en la vida cotidiana.
Altares Encendidos sigue siendo eso: una llama que no se apaga.
Un llamado a volver al primer amor.
Un altar vivo en cada hogar y en cada corazón. Altares Encendidos, ayudamos a las familias a cultivar un tiempo de adoración en sus hogares y a crecer en la fe.






Nuestra Misión
Fomentamos la oración en familia y enseñamos a vivir la adoración como una parte integral de la vida cotidiana.
